Anteayer me hize la prueba de esfuerzo. Me hice una
hace un par de años, obligado por mi doña cuando le enseñé las 1000ppm que había marcado en el pulsómetro. Me quedé tranquilo, la patata no estaba mal. Y del resto pues cosas buenas y malas, todas mejorables. Poca fuerza, nula elasticidad, un desaprovechado VO2max y un corazón chiquitín chiquitín, que necesita latir mucho para bombear sangre a todos los rincones de mi bizarra y lozana figura.
Como la otra vez, ayer también me quedé con la sensación que hacer un simulacro más que otra cosa. Entre no calentar bien, el cansancio y aceleración del día, y el correr en una cinta con una mascarilla, como que no voy. Pero sirve para mi objetivo principal, que es comprobar que "la máquina" (yo) es apta. Todo bastante bien, el VO2max también bastante alto pero sin llegar a los 70 de hace un par de años.
Por lo que hablé con la doctora, casi todo el mundo va a estas pruebas para mejorar su rendimiento. Yo, no lo niego, si mejoro me pondré contento. A lo mejor muy contento. Y si pienso que llego antes a las birras, más contento aún.Pero la prioridad es otra. Del resultado, me quedo con esta frase:
"Analizadas las exploraciones efectuadas, no se ha objetivado causa alguna que contraindique o limite la práctica habitual de ejercicio físico."
Vamos, que el Macario seguirá intentándolo :-)
