En los rollitos deportivos, sucede que todos estamos orgullosísimos de lo que hacemos. Lo están los que meten 2 golitos en el partido sabatino de fútbol-sala, los que le ganan un set al cuñao... pero los que hacemos cositas algo más sufridas, aún lo estamos más. Tanto que nos preocupa mogollón formar parte de una especie de "denominación de origen".
Es recurrente, si uno se da una vuelta por foros de atletismo, triatlón, ciclismo (son los que yo veo), observa que cada poco surge el tema: ¿Se puede llamar atleta a quien tal? ¿Para ser trialeta tengo hacer pascual? ¿Basta correr maratones para ser maratoniano? Joder, me recuerda cuando estudiaba Taxonomía en Paleontología I, allá por el 89/90.
Y se lee de todo: argumentos interesantes, orgullos sobredimensionados de pertenencia a grupo, dispensadores de licencias de atleta / maratoniano / triatleta / ironmánico, patochadas, citas a la lógica aplastante de la RAE. Unos bajan el listón, otros lo suben... en fín, que a veces pienso que unos confundimos orgullo y motivación con cierto sectarismo y otros nos plantemos el tema como en el chiste la Schiffer(*).
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(*)- Corolario: Pal que no se lo sepa.

Tras un naufragio, quedan en una paradisiaca isla desierta un tío y Claudia Schiffer. Tras un tiempo, surge lo inevitable y acaban echando caliqueños (follando, vamos) como mayor distracción.
Tras un tiempo, el tío... como que se aburre. Y le pide a la Schiffer que, por favor, se ponga un bigote postizo y se disfrace de hombre.
Cuando lo hace, el menda con su mejor pose de acodao a la barra de un bar, suelta:
"Tío, no te lo vas a creer... me estoy tirando a la Schiffer"









