
El caso es que, sorteadas torpemente las objeciones de mi media mandarina, me llevé la bici con idea de dar algún rulillo, de esos de rodar suave mirando al mar en plan Verano Azul. Aunque conocía la zona, no es lo mismo el haberla visto desde el coche que dando pedales. Jodó, con la subida que hay de Carboneras a Mojácar, con viento en contra y calorcete considerable -a pesar del madrugar- es dura de pelotas. Y la ascensión a Sierra Cabrera, ni la comento, qué manera empinarse (la carretera :-)). Y la certeza de que, desde que sales hasta que llegas, no pillas ni media sombra. Más probable es ver a Lee Van Cleef tiroteando desde detrás de un arbusto a Clint Estwood


Recordábamos las clasificaciones de Vueltas ciclistas, ciclistas algunos olvidados pero que para mí eran en su momento muy significativos: Pollentier, Zoetemelk, De Jonkheere, Lasa, De Wolf, Alberto Fernández, Baronchelli, Battaglin, Freddy Maertens, Pesarrodona... Y hasta el medio fondo de Moscú 80, con Coe y Ovett como figuras estelares. Hasta llegue a ponérmelos en chapas, que visto ahora, era ser un precursor de los "frikis" actuales.





