Vamos retomando la actividad, buscando endorfinas que cuesta encontrar. Hasta el próximo "incendio"; este año me temo que va a ser así, duro en lo laboral.
Lo podríamos considerar un daño colateral de la resobada y renombrada crisis. No la mía otoñal, digo la que sirve para llenar páginas de periódicos y horas de tele y radio. Me aburre oír hablar de ella. Pero en mi curro también se adivina, ya llega. Estamos viviendo de presupuestos aprobados hace un año, el siguiente huele a cierre de muchos grifos que nos dan de beber. Y ya se han filtrado rumores apuntando a la desfenestración de los que por aquí son llamados "servicios horizontales": esos que son útiles pero no facturan. Y aquí, el menda lerenda está en uno de ellos, cosa que le ha permitido organizarse su tiempo mejor de lo habitual durante los dos últimos años. Y en consecuencia, permitir el prepararse someramente para veleidades tales como pretender acabar Ironmanes d'esos que hace la gente fuertota.
Gente del curro que me aprecia, bien informada y bien intencionada, ya me ha dado el soplo: "Mete la cabeza todo lo que puedas en producción, hazte ver". Toca embarrarse en proyectos, consultorías, soportes... todo de su padre y de su madre; qué tiempos cuando uno picaba en el inmutable mundo de los mainframes y lo que contaba era que cuadrasen las cifras. Pero es lo que hay, andar ahora preparando metodologías, evaluando productos y realizando ofertas y valoraciones, no basta. Es lo suficientemente arriesgado como para que en algún momento te quiten la silla. Y en esas estamos. Ofreciéndonos de "apagafuegos". Donde se atasca el proyecto que ya iba desviado desde que el comercial nació, va el pringao de turno a montar noséquemierdaencincojornadas. Y joder, lo que te encuentras. Lo de la nave espacial con 5 botes de coca-cola... pos eso.
Uno, que pertenece a ese numeroso grupo de bobos que estudiamos para acabar carrera y mili en el florido año 92, otro de crisis gorda tras la cual todo curro era echar mil horas y ganar dos perras... lo lleva mal. Con "veintipico", asume jornadas de 15 horas, que un viernes a las 8 de la tarde te digan si curras o no el fin de semana, que te anulen unas vacaciones ya aprobadas... Se es joven, se está empezando y como eramos muchos así, pues nada: acababas de currar a las 11 de la noche y te ibas de copas, además con risas. Vamos, lo de "a follar que chocan los planetas" pero sin follar, cambiando el verbo. Batallitas que, si se las cuentas ahora a un pipiolillo de los que salen ahora de fábrica, se te queda mirando con cara de "tú-lo-que-pasa-es-que-eras-bobo". Quizá tenga razón, tampoco pedía 5 kilos por 3 meses de experiencia. Pero ahora, lo de no saber el horario de salida, me jode. Y mucho. Y más cuando he intentado a lo largo de mi vida laboral apartarme de ambiciones chorras, de esas que conducen a que por tener un coche más gordo o una casa más aparente, no vea a mis hijos crecer.
Bueno, volviendo a lo deportivo: pues que intentamos retomar. Hemos vuelto a los trotes (breves y lastimosos), a mirar la báscula (83kg, tó me aprieta), y a la bici (me siento como un morcón). Y nos daremos algún chapuzón a deshoras. Es hora de empezar, si me dejan. El objetivo inicial es hacer todos los días algo, por poco que sea.