
Normalmente en la bici peco de precavido, salgo con alguna barrita, perras... pero ayer tarde (más bien mediodía), con un bocata a media mañana en el cuerpo y tres semanas sin dar pedales, me agarré un pajarote a la vieja usanza: Empezar bien, subiendo cómodo la Cruz Verde desde Peralejo a Robledondo, bajando a toda hostia, y de repente, en un repechito de subir con plato... ¡ploff! Ni p'atrás. Los siguientes 10 kms hasta casa, afortunadamente pocos, "pinchao".
Exceso de confianza, amalgamado con una baja forma evidente y un incipiente calorcillo... conforman una mezcla jodida.
Tocan unos días de playa, no viene mal dejar de ver la M-40 unos días. Me llevo la bici; otra cosa que la coja. Que uno cuando va al nivel de mar está para hacer poco más que los mejicanos de los tebeos, sujetar una pared y taparme con un gorraco de esos.