viernes, 22 de junio de 2007

Atrapados

Sigue pasando. Y a gente ya curtida, con el "culo pelao" y que en cualquier conversación sobre el tema opina lo que muchos opinamos: que se trabaja para vivir, y no al revés.

Horarios interminables, días y a veces semanas sin ver a sus hijos, enchufados a un portátil fin de semana y vacaciones (si las hay)... ¿a cambio de qué? ¿reconocimiento? ¿dinero? No, no compensa. Es una espiral en la que entras y no puedes salir. A cuenta de eso mal llamado responsabilidad, uno se ve en aprietos marcados por plazos imposibles, recursos inapropiados y dimensionamientos peores. Presiones, broncas y la triste sensación de que no tienes escapatoria.

Ocurre, a mí me pasó en su momento. Hasta que nació mi primer enanillo, momento en el que tracé una raya y esa bien me cuido de no pasarla.

Bien, pues ahora mismo tengo un par de casos cercanos, amigos muy queridos, que han caído en la trampa. Y uno de ellos, con las primeras consecuencias: depresión, insomnio, angustia, miedo a estar sólo... y no es una persona pusílanime, ni que piense en el trabajo como camino a eso que se llaman "autorrealizarse". Nos hemos ido de juerga - y a un puñado de maratones - juntos tan ricamente, es lo más parecido a mí que conozco. Pero ha caido.

¿Salir de ahí? Fácil, visto desde fuera; difícil para el que está en medio del embolado.

El que más y el que menos tiene un amigo o conocido que nos ha dejado muy pronto y te ha hecho pensar acerca de lo estúpido de ser "el más rico del cementerio".

1 comentario:

Dani_ironman dijo...

Me suena terriblemente familiar el asunto...