jueves, 17 de enero de 2008

Pedaleando a mediodía

Bueno. Pues con todo ya cerrado (vuelo, apartamento, etc) sólo que da una cosa: entrenar. Je je, con la iglesia hemos topado.

De momento sigo haciendo gimnasia y bici, toda la que puedo. Aunque sea a costa de, como ayer, ser como un junquillo cimbreado por el vendaval. Jodó, que rememoranzas "ironcáticas", ya no me acordaba de lo que era ir en llano contra el viento a velocidades de caracol.

Sobre mis salidas a mediodía, tienen su "aquel". La verdad es que son las que me dan vidilla para poder hacer cosas que si no no me podría ni plantear. Aunque entreno poco y mal, consigo hacer algunas horas de bici semanales sin tocar un rodillo, herramienta que mandaría al mismo sitio que a los comerciales de mi curro. La bici en el coche, cambio en el polideportivo, montaje y a rodar.

Pero hay que vivirlas. Si las viera mi mujer me las prohibiría.

Describo mis opciones.
  • Dar vueltas por las calles cercanas al Faunia. Sale un circuito de unos 3 kms con un desnivel de un 3% (calculo) . No suele habe mucho tráfico y es más relajado. Pero claro, es un puuuuuuuuto coñazo. Sólo no lo soporto, si voy acompañado liamos la hebra y caen los kms. La más fácil y menos peligrosa.
  • Salir por Vicálvaro hacia Mejorada del Campo y subir la carretera vieja del Cristo de Rivas n-veces. Sale un triangulito de unos 8 kms con un repechillo importante en cada vuelta. Se hace duro. Su hace viento, durísimo. Si viene mi compañero Dani, letal, que me lleva con el gancho.
  • Dar una única vuelta. Toca ir hasta Loeches, volver a Mejorada por el Alto del Butarrón (así lo llaman, no creo que la toponimia esté "censada"), subida hasta Vicálvaro y Vallecas. ESta es menos tediosa, pero peligrosa de cojones. Arcenes impracticables, circulación de camiones, furgoneteros bacalaeros... Es la que tocó ayer, con momentos en los que al pasar el camión de turno a 2 palmos de mi codo y viento fuerte y racheado, llegué a sentir canguelo, agujetas en la espalda tengo de intentar llevar la bici controlada.
La verdad es que esta zona de Madrid es "p'a verla". En su momento sería un paisaje de cereal y olivos, ahora es una gravera surcada de circunvalaciones, con megapoblados chabolistas, tristísima y lamentable prostitución, con niñas africanas en un arcén, con sol, lluvia o lo que toque... Una penita.

Y más cuando ves al típico Xsara Picasso con sillitas de niños que ha parado un rato para que a un menda se la chupen detrás de una escombrera, cuanto hipócrita hay.

Así son mis pedaleos entre semana, cuando puedo hacerlos. Al llegar el ansiado fin de semana, se agradece poder ir por la sierra de Madrid. Y cuando llega el buen tiempo -joder que ganas- y se pueden subir puertos, más.

Nada que ver con lo anterior.

6 comentarios:

Ishtar dijo...

Mi opción en la bici es clara: seguridad ante diversión. Anda que no me he chupado salidas en bici solita por el carril cuando solo existía el tramo Tres Cantos-M40 (de hecho el primer año, en 2005, casi todas fueron así).

Sobre las chicas de los arcenes solo puedo decir: ¡que viva Ámsterdam!

Besicos!

Macario dijo...

Esa ha sido mi opinión de siempre (lo de Amsterdam, digo).

Ramón Doval dijo...

Sí que acojona, sí, cuando el camión se empeña en pasarte por encima y el aire se pone de su parte. Prudencia, macho.

Dani_ironmandream dijo...

Prefiero el rodillo, sinceramente. Al menos las señoritas que podría ver en el portátil seguro que están de muy buen catar.

Talin dijo...

Organización y fantasía al poder, eso le llamo yo exprimir el tiempo. Muy bueno!

spanjaard dijo...

Chacho, ese triángulo de 8km podría ser perfectamente circuito de un Campeonato del Mundo. Eres mi nuevo Bettini.

Sobre lo demás, pues nada. Sol y buen tiempo. Un abrazo culogordo.

SPJ