
Todo el mundo tiene derecho, todo el mundo paga, bla bla bla. Pero algunos de los del último grupo son bastante coñazo. Básicamente, van a bañarse, no a nadar. ¿Lícito? Seguramente. ¿Molesto? Pues sí, aunque también puede ser que me esté haciendo viejo, cojo y cascarrabias. Zambullida, un largo a toda hostia para pararse a 2 metros de la orilla, y tertulia con los amiguetes. Luego, vuelta de espaldas por todo el medio. Es una de las razones por las que cuando voy a nadar de noche, intento que coincida con el fútbol; toda la recua desaparece para poder ver las evoluciones de sus héroes al grito de "¡¡¡Raúl selección!!!"
Ayer, ya un poco hasta los cojones, recurrí al recurso utilizado cuando entrenaba en pista y los chavales se ponían a calentar en la calle 1, con las botas de tacos y en sentido contrario: Seguir recto p'alante. Vamos, que ayer entrené la natación del IM.