Esta semana, nada de nada de entrenamientos. No porque no haya querido, es que no he podido sacar ni un triste minuto. Entre un curso en el que ando metido y en el que tenía que entregar cosas justo la semana lanzaroteña, un arranque de proyecto en el que tengo el perol metido, y la logística pre-viaje, ha sido imposible sacar "una miaja" tiempo para ir a nadar, que tampoco iba a hacer mucho más.
Atrás quedan semanas con más sesiones de fisio que de entrenamiento. Sesiones (pocas) de piscina, con mis alergias, mis pinzas en la tocha y las sensaciones recurrentes de "que coño hago a estas horas dando vueltas de una pared a otra". Algunas más de bici, con la que, a pesar de parones forzados y una climatología que no ha ayudado demasiado, me encuentro cómodo. Cómodo, ¿eh?, no confundir con rápido. Y muy muy pocas de carrera. Esas pocas a horas también de preguntarse eso de "qué coño...". No hago recuento de horas totales y semanales porque ¿para qué?, son las que son y difícilmente podré nunca pasar de ahí. Y además tengo la sensación de que si uno hace saber de que has preparado un IM en X horas semanales entras en una taxonomía de la que paso bastante.
Siempre es durillo preparar un IM, aunque la dedicación haya sido la mitad de que la pretendida y la cuarta parte de la recomendable. Hay días buenos, malos y regulares. A veces cuesta ponerse a trotar de madrugada; pedalear bajo la lluvia... Cuesta, sí. Pero qué coño, te da la vida. El camino es lo que importa, el estar en la salida el premio, y el llegar (caso de), pues la recontrapolla.
Mañana a estas horas espero estar montando la bici sin sorpresas ni disgustos. Ahora mismo es lo que me tensa, que llegue todo bien; lo de depender de terceros es algo que no llevo con soltura. Ya está todo empaquetado, para mañana salir a horas intempestivas (6.15 AM). Es lo que tiene el rollito "low-cost", subgrupo "aún más low-cost".
Gracias a todos por los ánimos.
Sólo espero poder cumplir la ilusión de toda una vida: montar en camello :-)))

¡Ah! Soy el dorsal 789. Barriga peluda, brazos "mortadeleros" y más culo que hombros. Ante su visión, se ruega decir eso "qué fino se te ve" ó... "vas de puta madre", que aunque sea mentira siempre anima.








