Yo creo que me ocurre todo los años. En cuanto que cambian la hora y se entra y sale del curro sin luz solar, ya voy jodido.
Si a eso unes unas semanas en las que "tus horas" de hacer cosas - a mediodía o muy muy de mañana - son liquidadas por marrones de curro y desplazamientos... la cosa se pone jodida. No digo ya para hacer deporte, o lo que otros llaman entrenar. Es ya que empiezas a pensar en qué puto bucle te has metido.
Y mientras estás en un atasco, con "Helter Skelter" sonando, en lugar de pensar en como matar a Sharon Tate, uno la vueltas a la cabeza con custiones tan básicas como "qué cojones hago yo haciendo algo que no me gusta, ni me ha gustado ni me gustará". No soy carne de oficina.
No valgo para sortear elegantemente la mierda ajena y expandir la mía con una sonrisa falsa. Me cuesta cada vez más poner buena cara al mal tiempo cuando vienen mal dadas. Y me jode cada vez más comerme marrones que son ajenos. Y este estado de medio mosqueo medio bajón, alcanza su máxima expresión cuando no puedo darme una sudada para soltar mala baba. Ni tampoco juguetear un rato con los enanos antes de acostarlos. Me levanto y me acuesto de mala leche, cansado y sin desconectar.
En fin, rachas; pasan. Para el que tenga problemas de verdad lo que cuento será una gilipollez como un piano.
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